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El Cabanyal como arma política

2015-05-26Publicat per:
El debate de la prolongación de Blasco Ibáñez se ha encontrado con constantes bloqueos a lo largo de las dos últimas décadas
La degradación que ha ido sufriendo el Cabanyal se encuentra ahora en compás de espera. Los vecinos tendrán que ver quién se queda la vara de mando para saber si pasará a ser una varita mágica que logre cambiar el punto de no retorno de un barrio que lleva más de 20 años esperando soluciones.

Si en la década de los 90 el PSPV dejó diferida la solución del barrio marinero, con la llegada del PP al poder, se apostó por diseñar la apertura de Blasco Ibáñez hasta el mar.

«Venga quien venga esperamos que nos llame para hablar»
«Estamos satisfechos y lo que queremos es participar»
Se descartó la apertura de 100 metros por una de 47 metros que se planteó como menos agresiva, pero el bloqueo del proyecto ha sido constante. Los partidos que hasta ahora habían ejercido de oposición, tanto Compromís, el PSPV y EU, han hecho suya la bandera política del Cabanyal, denunciado la degradación del barrio y exigiendo constantemente la retirada del proyecto.

Desde 2010 criticaron el plan, al considerarlo un expolio del patrimonio histórico, y consiguieron que el Gobierno Central socialista aprobara la conocida como ley Sinde, que impedía cualquier intervención en el barrio.

Uno de los episodios donde la oposición ya se significó en contra de la política del PP en el Cabanyal fue en abril de 2010, cuando representantes del PSPV, EU y Compromís se pusieron delante de las excavadoras para evitar el derribo de unas casas.

Salvador Broseta, Vicente González Móstoles, Amadeu Sanchis, Mónica Oltra y Marga Sanz, entre otros, hicieron suyo el lema 'no nos moverán' y fueron llevados en volandas por la Policía. Incluso a Mónica Oltra se le abrió un juicio de faltas por desobediencia y atentado a la autoridad, aunque finalmente fue absuelta.

La batalla del Cabanyal también llegó a los tribunales, algo que fue bloqueando constantemente el proyecto a los populares. Hubo un total de trece sentencias interpretadas por unos y otros para defender sus posiciones. Uno de los grupos más activos en los juzgados por el Cabanyal ha sido EU, que ya denunció que el plan previsto no tenía un estudio de impacto ambiental.

Pero, sin lugar a dudas, una imagen vale más que mil palabras y la fotografía de toda la oposición, los seis partidos, incluso con los 'nuevos' (Ciudadanos y Valencia en Comú) firmando un pacto en contra de la prolongación ha sido la puntilla para un PP que no había logrado el respaldo de los suyos en Madrid. Una foto que anticipó lo que las urnas confirmaron después.

Las 28.000 alegaciones presentadas al plan del Cabanyal también han sido un obstáculo para agilizar el plan que ahora estaba revisándose en el Ministerio de Cultura. Ahora, quizá no se tengan ni que contestar. Los partidos contrarios al plan han insistido en que si hay un pacto de izquierdas, se derogará.

Mirando al futuro

El gobierno que lleve las riendas del Ayuntamiento a partir del 13 de junio tendrá que tener muy claro si opta por derogar el plan o por incluir modificaciones al actual, porque dependiendo de la decisión, la actuación se puede prolongar en mayor o menor medida.

Si presentan otro plan tendrían que realizar de nuevo tramitaciones y papeleos que llevaría a casi tres años de gestiones, prácticamente una legislatura y, al no haber norma, podría darse de nuevo la situación de suspenderse las licencias hasta que se replanteara el proyecto. Si optan por modificar el actual, quitando la prolongación, la tramitación sería de menos de un año.

En cuanto a los programas de futuro para el Cabanyal, Compromís apuesta por rehabilitar y crear viviendas sociales y para estudiantes, al igual que Valencia en Comú, que además, habla de la necesidad de que los vecinso participen.

En su programa, Compromís apunta que «ha estado, está y estará en la lucha irrenunciable de defensa del Cabanyal hasta la protección y revitalización de este tesoro de la arquitectura popular».

El PSPV aboga por anular el actual plan y rehabilitar, haciendo también un llamamiento a los inversores y pidiendo fondos estatales y europeos para actuar en el Cabanyal.

En el caso de Ciudadanos, su proyecto pasa por tres ingredientes: respeto a la legalidad vigente, diálogo con los vecinos y defensa del patrimonio arquitectónico del barrio.

El PP en su programa sigue apostando por el plan y en los últimos años ha ido comprando más casas para futuros derribos. El problema es que hasta ahora el Gobierno Central ha hecho oídos sordos a las peticiones de Barberá.

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