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‘Salvem el Cabanyal, salvem València’

2015-05-06Publicat per:
El que “Valencia, vive de espaldas al mar” además de ser una frase hecha, centenaria, no deja de parecernos aún a muchos valencianos como una pequeña maldición que no conseguimos quitárnosla de encima. Es cierto que Valencia, como urbe, siempre estuvo alejada del mar unos cinco kilómetros desde su fundación romana en una isla del Turia y no junto a su Grau que muchos siglos después devino en puerto ya en tiempos de Fernando de Aragón. Es cierto también que la ciudad con el gran y asilvestrado desarrollo urbanístico de la segunda mitad del pasado siglo ha ido aproximándose a su puerto, ocupando las huertas del Grao y de Algirós y, ahora, los llamados poblados marítimos del Grau, Canbanyal-Canyamelar y La Malvarrosa son menos poblados y más barrios marítimos de Valencia. Ya quedan lejos aquellas historias y cuentos de pescadores del Cabanyal, también de traficantes cabañaleros de esclavos en las costas africanas y en las provincias de ultramar. Los pueblos del Grao y del Cabañal ya son Valencia, ya no son independientes como lo fueron desde época medieval y hasta 1897 en que fueron anexionados por Real Decreto, o sea por narices, al Ayuntamiento de Valencia.

Valencia que es una ciudad costera, mediterránea y portuaria no tiene, sin embargo, un frente litoral que la identifique en el mundo. Una imagen de frente litoral o waterfront, que dicen los anglosajones, como lo tiene Málaga, Barcelona, A Coruña o San Sebastian, por citar algunos ejemplos clarísimos de ciudades que tienen en su frente urbano litoral su imagen de marca. Valencia ha mejorado mucho su imagen de gran urbe mediterránea de gusto italianizante, nadie sensato lo podrá negar. No obstante, Valencia sigue sin tener resuelto su frente marítimo y el eterno contencioso urbanístico del Cabanyal ha sido y es su verdadero talón de Aquiles para conseguirlo.

Pocas cuestiones urbanísticas existen en Valencia de gran calado, de gran diseño de futuro como la rehabilitación, conurbación, integración social y “adecentamiento” de su frente litoral, desde el Grau hasta la Patacona y la acequia de Vera, que es el límite con Alboraia. Los valencianos estamos más que hartos de litigios y contenciosos sobre el Cabanyal. El consenso significa que la mayoría de la ciudadanía esté de acuerdo con lo que se debe y puede hacer en nuestros barrios marítimos. Un concurso internacional de ideas no vendría mal. La actual degradación urbana y social del Cabanyal es evidente, da pena. Basta pasearse por sus calles paralelas de antiguas barracas alineadas para comprobarlo. Hay que acabar de una vez por todas con esta situación que nos averguenza como ciudadanos y como ciudad. El Cabanyal es de todos, especialmente de los que viven allí, pero también de todos los habitantes de Valencia y, entre todos, debemos tomar las decisiones.

Acaban de firmar un pacto PSPV-PSOE, Ciudadanos, Compromís, EU, UPyD y Valencia en Comú con Salvem el Cabanyal y la Asociación de Vecinos del Cabanyal para que cualquier proyecto urbanístico sobre la zona se consulte con los vecinos y las diferentes asociaciones sociales. ¡Faltaría más!, pero también con todos los valencianos, añadiría yo. Una lástima que el PP no se haya sumado también a esta propuesta de “todos juntos” como así llamaron al retrato de la familia de Carlos IV de Goya. Una lástima y una pena para el PP descolgarse del consenso, del sumar, del pacto y del diálogo. Los hay que no cambian, ellos sabrán. Salvar el Cabanyal es incorporar nuestra ciudad a la modernidad mediterránea, acabar con los ghetos de marginación y disfrutar plácidamente de uno de los barrios más bellos de nuestra ciudad.

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