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¿Hasta cuándo Rita?

2015-04-20Publicat per:
Valencia, fue fundada en el año 138 a.c. Se dice pronto, 2.153 años de historia. Y esto si nos atenemos a los documentos romanos, pues recientemente se encontraron restos arqueológicos que muchos expertos datan en torno al siglo III a.c.

Pues bien, a grandes rasgos, primero ciudad romana (oficialmente), luego visigoda hasta que vinieron los árabes, reconquista cristiana y desde ahí hasta hoy, crecimiento con épocas de esplendor y de penuria. Pero lo que nos importa en este artículo es el modo en el que en la Edad Moderna, Valencia empieza a crecer. Un hito aquí es el derribo de las murallas que da vía libre a la expansión del cap i cassal. Pero sobre todo, la constitución de 1812 que ordena la constitución en municipios de aquellos núcleos de población que superaran un número determinado de habitantes. Así nacen como municipios Russafa, El Grao o lo que más tarde sería El Cabañal que en aquel momento se llamó El Pueblo Nuevo del Mar en 1821.

Cabañal ValenciaPues bien, ese pueblecito que venía de mucho tiempo atrás, vivía, como es lógico, del mar y de la huerta. Un pueblo de pescadores y agricultores. Gente ruda, de convicciones religiosas en su mayoría (aunque luego fue mayoritariamente republicana), que primero vivía en las tradicionales barracas y que tras un par de incendios que las destruyeron prácticamente en su totalidad, diseñaron calles alineadas con las características casa de dos plantas que hasta hoy nos han llegado.

La historia de El Cabañal podría ser perfectamente la de Benimaclet, Benimamet, Russafa o muchos otros barrios de Valencia. Pueblos que sucumben a la expansión de Valencia y que con los años se mimetizan en la urbe hasta el punto de desaparecer todo vestigio que nos acerque a su pasado. ¿Progreso o destrucción? Pues el sucumbir a la expansión de la ciudad significó en muchos casos terminar con sus tradicionales casas, sus tradicionales formas de entender la vida vinculadas a sus festividades populares, oficios u orígenes. Pasaron de lugares de vida a simples granjas de abejas, donde en vez de casas hay colmenas. Esto es, fincas de 14 o 15 plantas donde apenas se conoce al vecino de la puerta de enfrente. Donde el mal llamado progreso hace desaparecer la riqueza cultural, arquitéctonica y tradiciones populares. En algunos casos fueron hechos que nadie protestó. En otros, como El Cabañal, se negaron en rotundo.

Por sorprendente que parezca, salvo algunas fincas construídas en su mayoría en los tiempos de Franco (aquellos alcaldes franquistas que se cargaron tesoros como el Palacio de Ripalda con el único objetivo de enriquecerse) que rompen el precioso sky line del Cabañal las construcciones típicas de dos plantas han permanecido. También el carácter de sus habitantes. Gente que habla el valenciano, que maldice y ríe, que se sienta en la calle a tomar la fresca o que arreglan sus zapatos en el zapatero de la esquina y no en los numeros centros comerciales que abundan por Valencia. Y así, hasta que Rita llegó. Quiso hacer una obra napoleónica sin importarle todo eso. Solo su “progreso”. Pero como dije antes, en un barrio de pescadores, agricultores y por aquel entonces ya también portuarios y operarios de la numerosa industria crecida al calor del puerto de Valencia, no iba a ser tan fácil.

Cabañal rehabilitació sense destrucció

El PEPRI (plan especial de protección y reforma interior) quería destruir 1.600 viviendas y 600 edificios…¿Protección? El primer PEPRI es de 1997. Desde ahí numerosas sentencias, modificaciones ad hoc de la ley de Patrimonio Cultural Valenciano para adaptarla a las sentencias del supremo, una degradación querida y consentida por Rita (que no el ayuntamiento) , numerosas manifestaciones, enfrentamientos y hasta dimisiones de delegados de gobierno. Y sin embargo, salvo derribos aislados de propietarios que ante la degradación y peligrosidad de la zona del barrio por donde debiera pasar la ampliación, malvendieron sus casas al consistorio, el barrio ha resistido, EL CABAÑAL RESISTE.
Y es precisamente esa resistencia la que hará que El Cabañal se salve. La de los hijos de los mismos pescadores retratados en los cuadros de Sorolla o en las novelas de V. Blasco Ibáñez. Y digo que se salvará porque prácticamente ya se ha salvado. Los peores momentos ya han pasado.

Ahora la pregunta es, ¿hasta cuándo Rita? ¿Esperarás a que te tiren del ayuntamiento el próximo mayo? O por el contrario, ¿valorarás que la mismísima S.A.R la Reina Sofía entregará como presidenta de honor de la mayor asociación en defensa y conservación del patrimonio histórico, Hispania Nostra, el premio al reconocimiento por la labor que la Asociación Salvem El Cabanyal ha hecho frente a tus todopoderosas y déspotas prácticas? ¿O escucharás a la vice-presidenta del gobierno tan amiga tuya que te dice que DEBES conceder licencias?

¿HASTA CUÁNDO RITA?

Por suerte, tu guerra, que ya no tu batalla, está perdida. La gente joven se viene a vivir al Cabañal. Principalmente artistas, gente relacionada con el mundo de la cultura que sabe apreciar el valor y la calma de este barrio. Muchos se atreven a quedarse los negocios que se traspasan (pues abrir uno nuevo sin la licencia es imposible) y sobre todo muchos italianos, franceses y alemanes se compran casas aquí. Preludio del tiempo de esplendor que está por venir.

Así que Rita, mientras tu cuentas los días que te quedan para irte junto con tu orgullo, prepotencia y despotismo, desde Cultura y Patrimonio damos las gracias a Salvem el Cabañal, a todos los vecinos y no vecinos que defendieron esta joya arquitectónica y cultural. Mujeres y hombres, jóvenes y jubilados. Algunos anónimos, otros conocidos. De todos vosotros es el triunfo, de todos vosotros es el galardón de Hispania Nostra, a todos vosotros, nuestra gratitud por vuestra defensa y lucha.

EL CABAÑAL RESISTIÓ.

Álvaro Menéndez Soler. Gestor cultural, amante y protector del patrimonio histórico.

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