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El Cabanyal continúa condenado al olvido

2015-01-28Publicat per:
Desde que el 29 de diciembre de 2009 el Ministerio de Cultura emitió la orden en la que se «declara la obligación del Ayuntamiento de Valencia de proceder a la suspensión inmediata de la ejecución del PEPRI de Cabanyal-Canyamelar, en tanto se lleve a cabo una adaptación del mismo que garantice la protección de los valores histórico-artísticos que motivaron la calificación de éste como conjunto histórico», han transcurrido más de cinco años y la situación de paralización forzada que están sufriendo sus vecinos y comerciantes, cada vez resulta más incomprensible y asfixiante para su inmensa mayoría.

Desde el inicio de este conflicto y las primeras muestras de rechazo a finales de los años 90, por parte de una incipiente plataforma ciudadana que aglutinaba a la casi totalidad de los colectivos vecinales, socio-culturales y comerciantes del Cabanyal-Canyamelar, la respuesta del equipo del gobierno municipal siempre ha sido la misma: «Sin prolongación no habrá rehabilitación». Pasados más de 15 años de la advertencia, que en aquel momento ya sonaba amenazante, el equipo de gobierno sigue tan intransigente como lo ha sido en todo el proceso y en este momento, y desde que se aprobó la orden ministerial, se traduce en que sin prolongación no hay licencias de obras ni de actividades.

Cada vez resulta más frecuente encontrarse con vecinos, aparentemente ajenos al conflicto de la prolongación y que viven alejados de la misma, que muestran su incomprensión por el hecho de que el ayuntamiento pretenda seguir infringiendo este duro correctivo en todo el barrio. Una incomprensión que se transforma cada vez más en indignación contra la actitud del equipo de gobierno. Y mientras esto es una realidad que cualquiera puede constatar, la señora alcaldesa y su equipo de gobierno siguen tratando de culpabilizar a quienes nos hemos venido oponiendo a sus planes urbanísticos en nuestro barrio, unos planes que se han demostrado ilegales. La última muestra de esta desfachatez han sido las recientes declaraciones del concejal de Urbanismo Alfonso Novo, para colmo vecino de los Poblados Marítimos, en las que pretendía «sacar pecho», diciendo que «El PP es el único que se ha preocupado por el Cabanyal». Un comentario que viene precedido por los abucheos que él y el presidente de la Junta Municipal del Marítimo, Cristóbal Grau, tuvieron que soportar en el último pleno de la Junta de Distrito, por las «enlatadas» respuestas sin sentido que se limitaron a leer, como contestación a las quejas de todo tipo que los distintos colectivos y asociaciones de los Poblados Marítimos, desde Nazaret a la Malvarrosa, le hicimos. Unas respuestas que negaban la existencia de los problemas que allí se denunciaban, por todos conocidos. Claro que a la vista de la respuesta que están dando a todas las acusaciones de corrupción que caen sobre su partido y las instituciones que gobiernan, esto les debe parecer que ni merece la pena prestarle un poco de atención. Por cierto, transcurridas ya tres semanas de la celebración de dicho pleno, el señor Cristóbal Grau todavía no ha cumplido su promesa dada en dicha sesión, de trasladarnos por escrito las «pintorescas» respuestas que leyó a nuestras preguntas.

Pero al parecer no es este el único olvido, también parece que el ayuntamiento se ha olvidado de responder a las 29.000 alegaciones que se presentaron a la adaptación del PEPRI, un compromiso que debería haber cumplido en el plazo de dos semanas desde que finalizó en el pasado mes de septiembre el periodo de presentarlas. Cuatro meses han pasado y lo único que conocemos de su respuesta es que tal como dice el artículo 67 de las normas urbanísticas de la Revisión del PGOU que ahora pretende aprobar el Ayuntamiento, a cuatro meses de las elecciones y sin ningún consenso, al hablar del Núcleo Original del Ensanche del Cabanyal-Canyamelar cita textualmente que «su ordenación pormenorizada es la que resulte aplicable en el ámbito, en particular, la establecida en el Pepri, aprobado definitivamente en abril de 2001». Y ahora de nuevo nos veremos obligados a presentar nuevas alegaciones, por este y otros motivos que afectan a nuestro barrio y al conjunto de la ciudad, como es la nueva amenaza que lanza sobre la huerta o el empeño en mantener un acceso norte al puerto para camiones, cuyo trazado y reserva de suelo en superficie sigue hipotecando el futuro de los terrenos que separan el Cabanyal de su Paseo Marítimo, diez años después de que la Consellería de Infraestructuras decidiera hacerse cargo de la obra, habiendo reconocido la actual titular Isabel Bonig y numero dos del PPCV, que es un proyecto inasumible y que ha sido descartado definitivamente, por los 800 millones de euros de presupuesto en la última valoración realizada en 2009, debido a las medidas de seguridad que debían instalarse en el túnel para cumplir la normativa actual. Un coste similar a todo el tramo de Alta Velocidad entre Valencia y Castellón y en un momento en que, además, las políticas actuales apuestan por primar el ferrocarril frente a la carretera. Ante todo este cúmulo de circunstancias, tan solo se me ocurre un comentario: señor Novo, por favor, dejen de preocuparse tanto del Cabanyal, usted. y su partido.

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