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“El plan de El Cabanyal es tan personalista que ya no es racional”

2014-07-25Publicat per:
“Antes utilizaba un hacha para abrirse paso en El Cabanyal y ahora es un cúter, pero es un plan que se clava en el corazón del barrio” dijo, dirigiéndose a la alcaldesa de Valencia, el vicepresidente de la Asociación de Vecinos del Cabanyal-Canyamelar, Vicente Gallart. “Está repitiendo los mismos errores”, le reprochó desde el palco de invitados del hemiciclo municipal.

Era un día para que los vecinos tomaran la palabra en el pleno y opinaran sobre la modificación del plan urbanístico original, suspendido desde 2009 por una orden del Ministerio de Cultura por expolio al patrimonio histórico del barrio. Tanto el plan de 2001 como la modificación que se propone ahora prevén el derribo de cientos de casas para poder prolongar la avenida de Blasco Ibáñez hasta el paseo.

Gallart echó en cara a la alcaldesa que desproteja edificios porque son incompatibles con la extensión de la avenida. “Su empeño es mantener los 48 metros entre fachadas para que los coches pasen por El Cabanyal, desembocando de mala manera ante la Lonja del Pescado. Es una chapuza que ni usted misma sabe cómo quedará y un expolio”, reiteró. A grandes rasgos, con la modificación del plan original se destruyen 638 edificios frente a los 2.527 que integran el Pepri, de los que 182 están protegidos en el PGOU en vigor.

En pie y con la cara pintada de rojo, los vecinos expresaron su rechazo al plan
Carmen Cuevas, portavoz de otro colectivo vecinal, Pavimar, lamentó que al PP se le llene la boca de lo mucho que Sorolla amaba Valencia y, sin embargo, quiera destruir el barrio que precisamente plasmó en sus lienzos. “Si Blasco Ibáñez levantara la cabeza y viera lo que quieren hacer...”, denunció la vecina.

La última en intervenir fue Mar Villora, de 17 años. Lo hizo en nombre de Salvem El Cabanyal, una plataforma con solo un año menos de vida que ella. Villora dijo que los jóvenes han cogido el testigo de las reivindicaciones de sus abuelos y lamentó que el Pepri del Cabanyal se haya convertido en un proyecto “tan personalista que ha dejado de ser racional”, añadió la joven en referencia al empeño personal de la regidora por abrir esta avenida.

El debate posterior entre los diferentes grupos políticos es de sobra conocido. Amadeu Sanchis, advirtió que el nuevo proyecto es ilegal y atenta contra la ley de Patrimonio español igual que el anterior. El concejal solicitó a la Generalitat que intervenga para impedir otra ilegalidad.

La oposición tildó el proyecto del PP de ilegal, oneroso y oscurantista
El concejal socialista Vicent Sarrià alertó de que el Pepri es una apuesta “onerosa económicamente”, que retrasa una solución dialogada y definitiva para el barrio, y recordó PP que “rectificar es de sabios” por lo que les pidió que retiren la modificación.

Joan Ribó, de Compromís, se refirió a los cambios efectuados como una operación de maquillaje e insistió en que es un proyecto inviable desde el punto de vista económico además de “impresentable, opaco y chapucero”. Este portavoz pidió la retirada del punto porque la información facilitada a los grupos era incompleta. El secretario municipal leyó un dictamen con el que rechazó la solicitud.

El vicealcalde y portavoz del Grupo Popular Alfonso Grau recriminó a la oposición que hagan descalificaciones gratuitas sobre el proyecto y echó en cara a los socialistas que difirieran la planificación del barrio en el PGOU. Grau defendió que lo único que ha hecho el Gobierno local es adaptar el Pepri a la orden ministerial y les animó a ir a los tribunales “si no les gusta”, El número dos del Consistorio restó importancia a las protestas de la oposición por que el plan sale a información pública en agosto. Según Grau, tendrán hasta mediados o finales de septiembre para presentar las alegaciones, tiempo, según él, suficiente.

El PP sacó con su mayoría el trámite adelante. La oposición votó en contra. Los miembros de las tres asociaciones vecinales del Cabanyal, sometidos a una fuerte vigilancia policial, se pusieron en pie y con la cara pintada de rojo mostraron su rechazo en silencio.

Más tarde un reducido grupo de vecinos se concentraron a las puertas del Consistorio de Valencia con pancartas y un plano del Cabanyal bordado a mano por las vecinas más veteranas del antiguo barrio de pescadores.

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