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Barberá quiere aprobar en julio los cambios del plan del Cabanyal

2014-06-22Publicat per:
En la calle San Pedro, donde se retomarán las obras, falta adquirir 26 viviendas para completar lo necesario para el bulevar
Poner el turbo al plan del Cabanyal. Esa es la orden de la alcaldesa Rita Barberá, tras el preacuerdo alcanzado con el Gobierno el 30 de mayo y que ha negociado personalmente con la vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría, la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, y el ministro de Cultura, José Ignacio Wert.

Ahora se trata de articular las modificaciones del plan paralizado desde hace cuatro años y que se centran en la zona declarada Bien de Interés Cultural y la Lonja de Pescadores, con la orden ministerial de diciembre de 2009.


Por esa razón, fuentes municipales indicaron ayer el deseo del consistorio de llevar dichos cambios al pleno del próximo julio, siempre que llegue a tiempo el acuerdo definitivo con el Gobierno. Este viernes, desde el Ministerio de Cultura matizaron que faltan todavía informes técnicos propios, así como otros de instituciones externas, antes de darle forma a la adaptación al plan en un orden definitiva.

No obstante, otras fuentes indicaron que las cuestiones maestras ya están negociadas y que con la alineación de las fachadas de los nuevos edificios en las calles actuales se salva el paso de la prolongación por la zona protegida.

El viernes, la alcaldesa Barberá insistió en que el mantenimiento de la trama urbana es la clave del preacuerdo, por lo que es viable mantener los 48 metros de anchura del bulevar, dado que la zona de afección de derribos pasará de 107 a 60 metros de anchura.

A preguntas de LAS PROVINCIAS, desde el gobierno municipal indicaron que no debe haber retrasos en la tramitación, citando el informe de la Conselleria de Cultura. Dado que fue favorable con el primer plan urbanístico, ahora debería ser más sencillo incluso al mantener el callejero y reducir un 35% los derribos en la zona protegida.

Al tratarse de una modificación del plan urbanístico, se descarta un proceso de participación pública complejo que se alargue demasiado. Un periodo de alegaciones será suficiente, dado que desde 2001 se cuenta con la autorización definitiva para el conjunto de las obras.

Otro asunto sería arrancar de inicio, para lo que harían falta hasta encuestas entre los vecinos. Esa parte de la tramitación ya se da por superada y tras su paso por el pleno, fuentes cercanas al proceso indicaron que en un plazo máximo de tres meses podrían retomarse las obras.

El calendario es importante, vital, para llegar a la próxima campaña electoral con las primeras unidades de ejecución ya en marcha. El Partido Popular incluye desde 1991 el plan del Cabanyal en su programa electoral y desde entonces ha resultado la fuerza más votada en los barrios del Marítimo. No obstante, en los últimos comicios europeos bajó por debajo de lo previsto.

El lugar de reinicio de las obras es obvio. Será donde quedaron paralizadas en abril de 2010, tras la interposición de un recurso en el Tribunal Constitucional por parte del Gobierno. El futuro bulevar de San Pedro está fuera de la zona protegida y buena parte de las propiedades necesarias ya son públicas.

La empresa gestora del proyecto, Plan Cabanyal-Canyamelar, tenía en 2010 un total de 62 propiedades pendientes de adquirir, mientras que en febrero del mismo año se hizo con 21 por el sistema de expropiación, poco antes de la paralización de todo el programa.

Desde entonces se ha hecho con 15 inmuebles gracias a contratos de venta. De ahí que apenas queden 26 para completar todo el ámbito del bulevar. El plan urbanístico contabilizó 135 viviendas y locales afectados por los derribos.

Proyectos acabados

Fuentes cercanas a la empresa indicaron que todos los proyectos están ya realizados y que, con el desbloqueo definitivo, en apenas medio año de plazo podrían estar acabadas las obras del bulevar. En síntesis, consisten en la urbanización de las calles San Pedro y Luis Despuig con una zona peatonal ajardinada en el centro de la calzada.

En su día se habló de un aparcamiento subterráneo, luego descartado para rebajar el coste y, sobre todo, por la cercanía de un parking en Martí Grajales, junto al mercado municipal del Cabanyal. Buena parte de las propiedades adquiridas ya han sido derribadas.

Las mismas fuentes estimaron que quedará un 30% por derribar. En los últimos años, las tareas principales se han centrado en el tapiado de puertas y ventanas, para evitar las ocupaciones ilegales. A pesar de ese trabajo, es frecuente que esto se produzca, por lo que la decisión fue acudir a los juzgados.

La petición de desalojo en el juzgado se prolonga durante meses, por no decir años, por lo que los casos que se resuelven se cuentan con los dedos de la mano. Además, las mismas fuentes indicaron que «cuando llega la orden y acude la Policía Local, entonces se van y vuelta a empezar en otro lugar».

La empresa tiene ya en propiedad 580 de las 1.605 viviendas y locales que serán derribados. Con la modificación en la zona protegida se evita la demolición de seis manzanas de edificios en la calle Amparo Guillem, además de otro bloque entre las calle Sol, los Ángeles y San Pedro. La pérdida de edificabilidad para el plan se prevé en un 15%.

El resto del plan urbanístico seguirá exactamente igual, recordaron desde el gobierno municipal, por lo que la reducción de derribos se limitará a la zona protegida, situada entre las calles Escalante, Pescadores, Doctor Lluch y Amparo Guillem. Además, una docena de edificios situados a ambos lados del bulevar se harán sólo con tres alturas, frente a las cinco anteriores.

La permanencia de la calle Amparo Guillem rectifica el planeamiento aprobado a finales de los años 90, y además elimina un problema de gestión, dado que afectaba a varios edificios de gran altura construidos en los años 80, durante la etapa del gobierno municipal socialista. Además, también se reducirán derribos en la parte de la calle de los Ángeles, aunque en ese caso se trata de inmuebles de dos alturas, algunos en ruinas.

Los números pares de la calle Luis Despuig se derribarán, lo mismo que sucederá con los impares de la calle San Pedro. Las mismas fuentes indicaron que «las obras son relativamente sencillas, dado que se tocarán muy pocos servicios públicos en el subsuelo».

Esta inversión se financiará con parte de los fondos aprobados a través del Plan Confianza de la Generalitat. En la ecuación diseñada por el consistorio, la participación del Consell es esencial dado que el gobierno municipal tiene poco margen presupuestario.

Más de diez millones de euros están a la espera, aunque igual de importante resulta el desbloqueo de las licencias para el sector privado. Hasta medio centenar de solicitudes de permisos tiene en suspenso, a la espera de las autorizaciones definitivas. En esta situación se encuentran desde la reforma de plantas bajas hasta promociones inmobiliarias de edificios completos, tanto para viviendas como para apartamentos turísticos e iniciativas destinadas a colegios mayores.

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