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El ayuntamiento desvela que ya hay un borrador de resolución y mantiene que sigue vigente la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez

El nuevo plan del Cabanyal se negocia a los cuatro años de la paralización de las obras

2014-02-15Publicat per:
«Me consta que se está haciendo un borrador de resolución, pero de ahí no pasamos porque probablemente no salga lo que yo diga». La alcaldesa Rita Barberá se mostró ayer así de prudente al referirse al desbloqueo del plan urbanístico del Cabanyal, casi cuatro años después de la paralización de las obras, en abril de 2010.
Tras la junta de gobierno, ratificó la «voluntad» del Ejecutivo de Mariano Rajoy y la «plena colaboración con nosotros», como dijo la delegada del Gobierno esta semana, Paula Sánchez de León. Eso sí, no precisó la cuestión clave, a saber, si la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez se ha incluido en el citado borrador de la resolución.
Fuentes cercanas al gobierno municipal afirmaron después que sí estará esta parte del proyecto, la esencia del conflicto urbanístico que motivo la presentación del anterior Gobierno de un recurso en el Tribunal Constitucional. Hace tres meses, el consejo de Ministros aprobó la retirada del citado recurso, como paso previo a la negociación.
La plataforma Salvem el Cabanyal, contraria a la prolongación y el resto del plan urbanístico, ha convocado una manifestación por el barrio el próximo 6 de abril, al cumplirse los tres años de la paralización de las obras. Barberá no precisó ayer plazos para alcanzar un consenso con el Gobierno, que se centrará en adaptar el proyecto municipal a la orden ministerial de diciembre de 2009.
Esta orden declaró la prolongación como un expolio a la conservación de los valores patrimoniales del Cabanyal, con una rotundidad tal que el consistorio aprobó la suspensión cautelar de todas las licencias de obras, tanto públicas como privadas, hasta que se resolviera el planeamiento urbanístico.
Esto no ha sucedido todavía, por lo que en los servicios de Urbanismo amontonan las licencias de obras a la espera del desbloqueo. La excepción son las que se refieren a la conservación del inmueble, especialmente si están protegidos, además de las intervenciones urgentes por motivos de seguridad.
Desde que se anunció la retirada del recurso por parte del Consejo de Ministros, la alcaldesa Barberá ha reiterado que la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez era ineludible. La cuestión es que las comunicaciones del Gobierno, al tener como base la orden del Ministerio de Cultura de 2009, insisten que no se derribe nada en el barrio.
Esto ha provocado lo que ayer fue denominado en el gobierno municipal como «confusión intencionada», al dar a entender la oposición municipal que el Ejecutivo del Partido Popular no podía incluir la apertura de la avenida en la adaptación del plan y la orden.
Las mismas fuentes insistieron que el gobierno municipal «no espera otra cosa». Es más, el consistorio decidió aportar hace escasas fechas un presupuesto de 343.000 euros en la primera modificación de créditos del año a la empresa Plan Cabanyal-Canyamelar, formada por el ayuntamiento y la Generalitat y encargada de la compra de inmuebles para su posterior derribo.
El plan urbanístico prevé la construcción de 1.500 viviendas de promoción pública, además de varios equipamientos públicos y la apertura de nuevos ejes viarios. Para esto es necesario la demolición de 1.600 viviendas, plantas bajas y naves, aunque una parte ya se han convertido en solares.
La intención del consistorio es retomar las obras este mismo mandato, pese a que falta poco más de un año para las elecciones municipales. Para esto se ha reservado una partida de diez millones de euros del Plan Confianza.
Pese a la caducidad de este tipo de ayudas de la Generalitat, la previsión de la Conselleria de Hacienda es autorizar las prórrogas necesarias para mantener vivos los expedientes, que se refieren a obras de colectores y alcantarillado, así como la compra de propiedades para la apertura del bulevar San Pedro.
Este eje viario, que tiene como referencia la calle del mismo nombre pero con mucha más anchura, se encuentra fuera de la zona protegida, declarada Bien de Interés Cultura por la Generalitat y auténtico nudo gordiano del conflicto.
Ante la voluntad municipal de llevar adelante la prolongación, el Consell impulsó la protección patrimonial de la trama urbana, lo que ahora se quiere resolver en la negociación anunciada ayer por Barberá. Esta área cruza el barrio de norte a sur, prácticamente desde la Malvarrosa hasta el puerto.

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