Les mentides del PP

A lo largo de los años, las mentiras, falsas verdades y falacias han sido comunes. Los objetivos de la desinformación han sido varios y muy evidentes. Por un lado, justificar el PEPRI sin entrar en el debate técnico y urbanístico. Por otro, menospreciar el interés cultural, arquitectónico y social, de un barrio protegido. Por NACHO PIQUERAS

Junto con la campaña de degradación, la estrategia de la mentira ha funcionado parcialmente hasta convencer a muchos de que en el Cbanyal no hay nada que salvar. Por suerte, una visita al barrio basta para .

En otro nivel están los insultos que a lo largo de los años los representantes políticos nos han dedicado desde todos los ámbitos. Pero en esas no entraremos.

Las mentiras más repetidas del PP, coreadas por sus voceros en prensa afín y votantes son las siguientes.

El PEPRI afecta a sólo un 4% de la trama del barrio

O un 3%. O un 2%. Dependiendo del momento y de quién lo afirme, los porcentajes varían. Evidentemente, podemos hacer el cálculo que nos de la gana para obtener el porcentaje deseado. Por ejemplo, si consideramos sólo la parte de la avenida que intersecciona con el BIC y dividimos sobre el total del barrio, el resultado es de un 4%. Por supuesto, según esa interpretación, la Lonja de Pescadores no desaparecería. Ni los siguientes edificios, también afectados, también en el BIC y fuera de la prolongación de Blasco Ibáñez:

Estos otros están fuera del BIC y por tanto no aparecen dentro del cálculo interesado:

Si hacemos los cálculos razonables, vemos cómo el PEPRI supone la afectación de un 30% del total.

El PEPRI es un ‘objetivo irrenunciable’ del PGOU

No es cierto. Lo que es irrenunciable en el PGOU de 1988 según la comisión Informativa de Urbanismo (07-01-1988) es la solución al acceso fluido al mar a través de Blasco Ibáñez. Soluciones de acceso puede haber muchas (se han propuesto muchas) y el PEPRI puede no ser la mejor de ellas. De hecho, el propio PGOU alerta contra las soluciones intermedias entre una prolongación de anchura máxima de la avenida y la preservación del conjunto:

Las soluciones intermedias entre la prolongación pura y simple y la conservación integral pueden acabar teniendo efectos negativos sobre ambas piezas urbanas: afectaría, poco o mucho, la trama del arrio y deformaría, problablemente, un paseo en el que uno de sus mayores valores reside, justamente, en una nítida trama rectilínea de 100m. de anchura

Blasco Ibáñez ya defendió la avenida

Vicente Blasco Ibáñez, defensor de las ideas republicanas y progreso de la época, defendió la apertura de la avenida tal y como había sido concebida a principios del siglo XX, esto es, hasta su encuentro con los Poblados Marítimos. Además, promovió las tareas higienistas para soterrar las acequias y evitar inundaciones, que en épocas pasadas fueron fuente de infecciones en toda el área marítima. Lo defiende en el artículo en Pueblo, el 6 de noviembre de 1901, donde aboga por la creación de escuelas, por la mejora de la salud y la docencia.

Pretender que Blasco Ibáñez pudiera haber estado a favor del derribo de tantas casas no es ingenuo, sino deshonroso para la memoria de este valenciano afincado en la Malvarrosa.

La avenida Blasco Ibáñez es un ‘proyecto de ilusión colectiva’

La expresión ‘ilusión colectiva’ es del escrito de Alejandro Escribano. Dado lo difícil que es medir la ‘ilusión’, lo más lógico es referirse al proyecto en sí y ver cómo lo cierto es que éste ha sufrido grandes transformaciones y propuestas sobre su trazado original, representado en el plano de J.M. Cortina de 1899 (paseo de Valencia al Cabanyal).

Un repaso cronológico a través de las distintas alternativas , nos dice que la ilusión colectiva en 1924 era la de llegada al barrio, así como la de 1931 era la de doble acceso en peine, al igual que en 1940 (vía triunfal), con giro de la avenida hasta su llegada al norte de barrio en 1943, con giro y destrucción de la Lonja en 1953 (a lo que se opuso Víctor Gosálbez), con penetración y encuentro con autopista del mediterráneo en la playa en 1966, con encuentro en plaza y acceso norte en la propuesta de paseo marítimo de Bofill en 1982…

Así que lo más que se puede decir de la ‘ilusión colectiva’ es que ésta ha sido voluble a lo largo de los años. Por otro lado, dos mentiras claras en la redacción de Alejandro Escribano:

  • La trama del paseo al mar no tiene 100 años de antigüedad ni es, en modo alguno, coetánea a la del Cabanyal -tal y como se afirma- sino posterior y sujeta a modificaciones.
  • La trama del paseo al mar no está al 75%, pendiente de su terminación. Ya está terminada tal y como la planteó Casimiro Meseguer.

Y una manipulación histórica burda, extraída del vídeo promocional del PEPRI en la página del ayuntamiento.

Comparen con el original.

La prolongación tiene tan sólo 48 metros de anchura

Una de las medias verdades que más se repite, desde 1998. Se olvidan añadir ‘de vial’. Porque, efectivamente, el vial de Blasco Ibáñez se reduce a 48 metros, pero su afección urbana es de poco más de 100 metros en su parte más estrecha. Se puede comprobar emplando Google Maps, o SIGPAC.

Por otro lado, independientemente de la anchura de la destrucción, conviene destacar la zona afectada por la prolongación es la que mejor conserva la arquitectura que motivó la declaración de BIC, con menor densidad de alturas y menos afectada por el desarrollismo de los años 50 y 60. El PEPRI afecta al 50% de la zona central del Cabanyal.

El PEPRI es un plan de protección, su objetivo es regenerar el barrio

El PEPRI (Plan Especial de Protección y Reforma Interior) ganó su segunda ‘P’ sin apenas cambiar una coma de su planteamiento. Es un plan de reforma de interior, que se acoge a las disposiciones del PGOU, ignorando la posterior declaración de BIC. Además, como plan de protección es pésimo, pues reduce el catálogo de edificios protegidos respecto al determinado en el PGOU, que avalaba la protección de 773 edificios con niveles de protección 2 y 3. El PEPRI protege 560 edificios (niveles de protección ambiental, parcial e integral). En la zona del Cabanyal pierden la protección 192 edificios, tanto dentro como fuera del BIC.

EL PEPRI viene avalado por 11 sentencias favorables, que demuestran su legalidad

Acabados los argumentos históricos y técnicos, vienen los legales. Evidentemente, el Gobierno parte con cierta ventaja: pueden cambiar la ley las veces que quieran hasta tener razón. La Ley de Patrimonio Cultural Valenciano ha sido rectificada tres veces para justificar la desprotección.

Incluso de este modo, no acaban de salir la cuentas: en las 11 (o 13, parece que no se aclaran) incluyen sentencias y recursos sobre el derribo de inmuebles que en modo alguno avalan el plan por completo. En los distintos vaivenes legales que ha sufrido el proceso judicial, el Ayuntamiento ha aprovechado para derribar todo inmueble que pudiera cuando la situación le fuera favorable, incluso teniendo pendientes recursos activos en el Tribunal Supremo que podrían invalidar el PEPRI, como finalmente ha sucedido. La Plataforma también ha obtenido victorias parciales que han retrasado la marcha de las excavadoras.

Lo cierto es que la última sentencia del Tribunal Supremo junto con la Orden del Ministerio de Cultura dan a razón a la Plataforma Salvem el Cabanyal y paraliza el PEPRI en tanto en cuanto no se adecue para no producir expolio.

EL PEPRI ha sido votado elección tras elección y aprobado por los vecinos