La Academia de San Fernando ve expolio en el plan de El Cabanyal

Este informe engrosa la lista de documentos favorables a la orden dictada por el ministerio que dirige Ángeles González-Sinde el pasado 29 de diciembre, que desecha el PEPRI por el riesgo de expolio que representa para el barrio y pide por ello al Ayuntamiento de Valencia y a la Generalitat que paralicen su ejecución en tanto redactan uno nuevo que respete el valor de este enclave.

A lo largo de sus 27 páginas, el dictamen de la Real Academia abunda en el valor histórico de El Cabanyal y en la competencia que la Constitución le da al Estado para intervenir sobre cualquier bien si existe peligro de expolio. De su valor histórico, este organismo recuerda el primer proyecto de urbanización de El Cabanyal, de finales del siglo XVIII, de manzanas regulares que al final no se llevó a cabo pero “sirvió de pauta para su reconstrucción definitiva, efectuada tras el incendio de 1875”. El barrio es característico desde entonces por su peculiar retícula, que tiene su origen en la alineación de donde se ubicaban las antiguas barracas y sobre las que se desarrolla una arquitectura popular “de clara raigambre eclecticista”, describe el escrito. Estos son, según la Academia de Bellas Artes de San Fernando, los valores que merecen protegerse y conservarse del barrio.El plan especial de El Cabanyal, que parte este barrio de Valencia en dos para abrir una gran avenida hasta el mar, desfigura irreversiblemente su peculiar trama, destruye los valores de este ensanche histórico y no evitará los usos degradantes que esgrimen sus defensores. No es una opinión cualquiera, es de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, órgano consultivo del Estado en casos sobre el patrimonio histórico y cultural, que el pasado 1 de febrero se pronunció, a petición del Ministerio de Cultura, sobre el riesgo de expolio que supone el PEPRI (Plan Especial de Protección y Reforma Interior) para este conjunto histórico, protegido por la Generalitat en 1993, cuando todavía gobernaban los socialistas.

Este informe engrosa la lista de documentos favorables a la orden dictada por el ministerio que dirige Ángeles González-Sinde el pasado 29 de diciembre, que desecha el PEPRI por el riesgo de expolio que representa para el barrio y pide por ello al Ayuntamiento de Valencia y a la Generalitat que paralicen su ejecución en tanto redactan uno nuevo que respete el valor de este enclave.

Los argumentos contrarios al PEPRI se acumulan. “Con el PEPRI, esa peculiar trama urbana será cortada en dos partes y quedará desfigurada irreversiblemente, acarreando la pérdida de su concepción unitaria original, con la eliminación de seis manzanas completas y la alteración sustancial de otras seis”.

El informe insiste en que de ejecutarse el PEPRI, “se destruirán gran parte de los valores de este ensanche histórico”. La prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez, con 48 metros de anchura y bordeada de nuevas edificaciones de cinco plantas, rompe con la trama urbana y se convierte en el auténtico eje rector del PEPRI. El plan especial pone de manifiesto que su objetivo irrenunciable es conectar el frente marítimo con la ciudad, más que la rehabilitación del barrio. “A juicio de esta Real Academia es clara la necesidad de proceder a la rehabilitación del núcleo original, pero para ello no es necesaria una reforma interior como la que propone el PEPRI”, objeta.

Por último, la reforma interior no evitaría, como repiten Ayuntamiento y Generalitat, la degradación de El Cabanyal: “Puede más bien decirse que se pondría más de manifiesto, al no suturar de modo aceptable la herida que ocasionaría aquélla”. La Real Academia de Bellas Artes cuestiona en cierto sentido la modificación de la Ley Valenciana de Patrimonio, hecha ad hoc para permitir la prolongación en El Cabanyal y que, a diferencia de la anterior legislación, permite actuar sobre zonas declaradas Bien de Interés Cultural (BIC), como es este caso, con el objetivo de “evitar los usos degradantes” para el conjunto histórico. Este organismo no sólo no ve que este PEPRI los evite sino que además recuerda que cuando se produjo la modificación legal de la ley valenciana, el PEPRI ya llevaba tres años formalmente aprobado y, por tanto, debía estar afectado por la ley de Patrimonio anterior, no la nueva.

El informe concluye que “es clara la necesidad de proceder a la rehabilitación del núcleo original de El Cabanyal, pero para ello no es necesario realizar una operación de reforma interior como la que propone el PEPRI, desfigurando su trama original, sino que bastarían actuaciones de rehabilitación de aquel, modificando en este sentido las determinaciones del plan aprobado”.

De rehabilitación habló ayer el secretario general de los socialistas valencianos, Jorge Alarte, quien exigió que se cumpla el convenio firmado por el Ayuntamiento de Valencia, la Generalitat y el Ministerio de Vivienda, en base al cual se deberían haber restaurado 800 casas de El Cabanyal desde 2007. Hasta ahora, según el PSPV, se han rehabilitado sólo 60. “El Ayuntamiento”, lamentaron ayer los socialistas, “no ha tenido ningún interés en el convenio”.

A lo largo de sus 27 páginas, el dictamen de la Real Academia abunda en el valor histórico de El Cabanyal y en la competencia que la Constitución le da al Estado para intervenir sobre cualquier bien si existe peligro de expolio. De su valor histórico, este organismo recuerda el primer proyecto de urbanización de El Cabanyal, de finales del siglo XVIII, de manzanas regulares que al final no se llevó a cabo pero “sirvió de pauta para su reconstrucción definitiva, efectuada tras el incendio de 1875”. El barrio es característico desde entonces por su peculiar retícula, que tiene su origen en la alineación de donde se ubicaban las antiguas barracas y sobre las que se desarrolla una arquitectura popular “de clara raigambre eclecticista”, describe el escrito. Estos son, según la Academia de Bellas Artes de San Fernando, los valores que merecen protegerse y conservarse del barrio.

Los argumentos contrarios al PEPRI se acumulan. “Con el PEPRI, esa peculiar trama urbana será cortada en dos partes y quedará desfigurada irreversiblemente, acarreando la pérdida de su concepción unitaria original, con la eliminación de seis manzanas completas y la alteración sustancial de otras seis”.

El informe insiste en que de ejecutarse el PEPRI, “se destruirán gran parte de los valores de este ensanche histórico”. La prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez, con 48 metros de anchura y bordeada de nuevas edificaciones de cinco plantas, rompe con la trama urbana y se convierte en el auténtico eje rector del PEPRI. El plan especial pone de manifiesto que su objetivo irrenunciable es conectar el frente marítimo con la ciudad, más que la rehabilitación del barrio. “A juicio de esta Real Academia es clara la necesidad de proceder a la rehabilitación del núcleo original, pero para ello no es necesaria una reforma interior como la que propone el PEPRI”, objeta.

Por último, la reforma interior no evitaría, como repiten Ayuntamiento y Generalitat, la degradación de El Cabanyal: “Puede más bien decirse que se pondría más de manifiesto, al no suturar de modo aceptable la herida que ocasionaría aquélla”. La Real Academia de Bellas Artes cuestiona en cierto sentido la modificación de la Ley Valenciana de Patrimonio, hecha ad hoc para permitir la prolongación en El Cabanyal y que, a diferencia de la anterior legislación, permite actuar sobre zonas declaradas Bien de Interés Cultural (BIC), como es este caso, con el objetivo de “evitar los usos degradantes” para el conjunto histórico. Este organismo no sólo no ve que este PEPRI los evite sino que además recuerda que cuando se produjo la modificación legal de la ley valenciana, el PEPRI ya llevaba tres años formalmente aprobado y, por tanto, debía estar afectado por la ley de Patrimonio anterior, no la nueva.

El informe concluye que “es clara la necesidad de proceder a la rehabilitación del núcleo original de El Cabanyal, pero para ello no es necesario realizar una operación de reforma interior como la que propone el PEPRI, desfigurando su trama original, sino que bastarían actuaciones de rehabilitación de aquel, modificando en este sentido las determinaciones del plan aprobado”.

De rehabilitación habló ayer el secretario general de los socialistas valencianos, Jorge Alarte, quien exigió que se cumpla el convenio firmado por el Ayuntamiento de Valencia, la Generalitat y el Ministerio de Vivienda, en base al cual se deberían haber restaurado 800 casas de El Cabanyal desde 2007. Hasta ahora, según el PSPV, se han rehabilitado sólo 60. “El Ayuntamiento”, lamentaron ayer los socialistas, “no ha tenido ningún interés en el convenio”.