José Sellés (concejal Ayto. Val.) Prolongación no, rehabilitación sí. Levante-emv. 19/08/1998

Los políticos que tienen la responsabilidad de gobernar las instituciones, en este caso el ayuntamiento, a la hora de tomar decisiones que afectan a miles de personas, como la que nos ocupa, no pueden olvidarse de la opinión y de los sentimientos de la gente …

19/08/1998 Levante-emv José Sellés (concejal Ayto. Val.) Prolongación no, rehabilitación sí Prolongación no, rehabilitación sí
JOSÉ SELLÉS*
«Es un barrio en el que las señas de identidad (playas, puerto, calles, mar, trazado regular, homogeneidad social a la vez que diferenciación nítida Cabanyal- Canyamelar con el resto de la ciudad) se han conservado prácticamente inalterables en los últimos cien años. Un barrio cerrado, bien definido por unos límites claros y distintivos y con una jerarquía viaria establecida y consecuente. En definitiva, un barrio claramente estructurado en aplicación estricta de la teoría de Lynch, y lo que es más, un barrio fácilmente legible y por tanto, memorizable y fácilmente rememorable. Ahí una de sus virtudes más importantes». Esto escribía en el año 1987 el profesor de geografía urbana de la Universitat de València Josep V. Boira Maiques en las conclusiones del libro dedicado al barrio de Cabanyal- Canyamelar de la colección Valencia Barrio a Barrio del ayuntamiento.
He querido recordarlo en estos momentos porque creo que resume muy bien lo que es este barrio, lo que sus gentes sentimos y que desgraciadamente, si no se le pone remedio, se intenta destruir desde el PP, cuando el pleno del pasado día 24 de julio aprobó sólo con sus votos la prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez.
Los políticos que tienen la responsabilidad de gobernar las instituciones, en este caso el ayuntamiento, a la hora de tomar decisiones que afectan a miles de personas, como la que nos ocupa, no pueden olvidarse de la opinión y de los sentimientos de la gente, no se puede atentar de una manera tan impune como lo pretende Rita Barberá y el PP, contra la memoria histórica de un pueblo, sus sentimientos, su forma de vivir la vida en la calle. No se pueden destruir 1.200 viviendas de un plumazo, para abrir una avenida (que puñetera falta hace); ya no existe en la actualidad la necesidad de hace cien años de tener una vía alternativa a la avenida del Puerto.
Quizá cuando estoy escribiendo estas líneas, me puedan más los sentimientos y no vea nada de positivo en la propuesta aprobada; intento ser lo más objetivo posible y no le encuentro ningún sentido ni justificación racional, salvo el de la simple especulación, idea esta que se refuerza, cuando estos días leo las opiniones, en los reportajes que este periódico está realizando al respecto, de algunos personajes, que se les ve claramente que sólo buscan su propio interés, como algún arquitecto o también algún presidente de restaurantes de la playa. Nos quieren hacer creer que la regeneración del barrio sólo es posible con la prolongación; con ella se terminará la degradación, la marginación, el abandono en definitiva en que ha tenido el ayuntamiento al barrio, acentuado durante estos últimos años, engañando a gente que de buena fe se lo cree, pensando que es la única solución para terminar con todo eso y modernizar el barrio.
Los que defendemos que no hay necesidad de prolongar, también defendemos la necesidad de rehabilitar, demostrando que no es incompatible una cosa con la otra, como nos lo quiere hacer ver el PP; afortunadamente en Valencia tenemos ejemplos claros para que el lector lo pueda comprender mejor. El caso de la avenida del Barón de Cárcer es perfecto porque recoge toda la problemática que se da en la de Blasco Ibáñez. En primer lugar, dicha avenida se proyectó para que atravesara el centro y llegara hasta la marginal del río, deteniéndose en la actual plaza de Brujas sin penetrar en el entrañable barrio del Carmen, porque sería un atentado contra la historia de nuestra ciudad. En segundo lugar, el tramo que se realizó y que configura la actual avenida, no ha servido a través de los años para regenerar el barrio de Velluters; y en tercer lugar, y aquí es donde quiero poner énfasis, la regeneración y rehabilitación de los barrios del centro histórico es posible gracias al plan RIVA (impulsado por los socialistas), en donde la colaboración de la Generalitat y ayuntamiento está haciendo posible su recuperación. Pues bien, eso y no otra cosa es lo que queremos, que se trate al Cabanyal-Canyamelar como lo que es, centro histórico protegido; así, lo que ha servido de excusa para su degradación, también lo será para su rehabilitación.
Para terminar quiero hacer una serie de preguntas, que yo me estoy haciendo hace tiempo y en cuya respuesta —estoy seguro— está la clave de todo este
asunto: ¿por qué no están definidos los usos del terciario que va desde Serrería al bulevar de San Pedro?, ¿quién o quiénes serán los agraciados con la bonoloto que supone la pastilla residencial-hotelera del final de la avenida en su confluencia con el paseo marítimo?, ¿cuánto tiempo tardarán en cambiar el régimen de alturas, con la excusa de hacerlo atractivo a la iniciativa privada, para que entre a ayudar a la Administración? En fin, éstas, y estoy seguro de que otras muchas, se estará haciendo la gente. Si entre todos no somos capaces de frenarlo, no pasará mucho tiempo que obtengamos las respuestas a mis preguntas.

* Concejal socialista del Ayuntamiento de Valencia. Responsable del distrito marítimo